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viernes, 8 de enero de 2010

Con Silva todo es más fácil


Según el digital lasprovincias.es de 8 de enero, el Valencia nunca ha podido ni sabido remontar un 1-2 de Copa. En tres ocasiones se ha dado este resultado en Mestalla a lo largo de la historia (1982-83 en octavos contra el Espanyol, 1968-69 en cuartos frente al Elche y 1942-43 con el Barça en semifinales) pero cierto es que -como dicen los futbolistas cuando les conviene- las estadísticas están para que algún día sean enterradas.


Más aún si se tiene en cuenta que el Valencia que disputó la ida de estos octavos de final no será el mismo que jugará la vuelta en Riazor la semana que viene. Y no lo será sencillamente porque Unai Emery, además de haber aprendido la lección, tendrá muchos más elementos donde escoger que los que tuvo este miércoles de Reyes.


La diferencia de más peso está precisamente en uno de los que menos corpulencia física tienen dentro de la plantilla valencianista. Con sólo media hora de juego, David Silva fue capaz de darle un vuelco al equipo cuando peor podían habérsele puestos las cosas después de los dos goles gallegos. Su vuelta, tras la lesión de ligamentos de su rodilla, ha sido tan deseada como necesaria pese a que él admite no estar todavía en su mejor versión ni haber llenado hasta los topes su propia autoconfianza. «Voy a ir entrando poco a poco porque tengo que coger ritmo y hacer acciones de intensidad. Poco a poco me tengo que encontrar más suelto y con menos molestias», dice.

Tratándose de una lesión de rodilla, lo que menos deseaba precisamente el canario era haber entrado al campo en un partido de tanto compromiso y con un resultado tan descaradamente en contra. Aún así, lo mejor de todo es que Silva se desenvolvió con cierta valentía. A Emery, desde luego, le soluciona un grave problema porque durante los cuatro partidos de Liga y el europeo en Génova, el Valencia sí le echó en falta en cuanto a juego aunque en los resultados lo cierto es que se las apañó para salir del paso con buena nota.


«El equipo está bien porque ha dado un nivel muy bueno. Los contrarios que han venido -se refiere a Mestalla- vienen muy bien cerraditos y por eso cuesta hacerles ocasiones. El equipo está donde se merece», apunta Silva evitando 'mojarse' a la hora de encontrar con exactitud qué es lo que realmente le pasa al Valencia cada vez que tiene que hacer su rol de local.

Toda la seguridad con la que juega fuera y la frialdad con la que sentencia a los rivales, se convierte en pesadilla cuando le toca sacar adelante sus compromisos en Mestalla. «Hay compañeros que lo están haciendo bien, cada uno intenta aportar su granito de arena. Desde luego, hay partidos que se atascan más y por mis características creo que puedo ayudar al equipo». No le falta razón y prueba de ello es que cuando acabó el encuentro de Copa, los jugadores deportivistas reconocían que la presencia de Silva les dio muchos motivos para preocuparse.

Y eso con toda seguridad fue una de las razones que empujaron a Emery a mostrarse tan convencido en las declaraciones que hizo tras el encuentro. El Valencia pasó de la mediocridad del primer tiempo y la amenaza de hundimiento general en el inicio del segundo al intento casi a la desesperada del último tirón del partido. Y eso, a pesar de que, como reconoce Silva, el estado del terreno de juego -pusieron tepes a principio de Liga- continúa molestando y bastante al equipo. Emery se quejaba con dureza el martes y Silva no ocultaba su disgusto ayer: «Influye porque nosotros cada vez queremos tener más la posesión del balón y no es lo mismo controlar el balón cuando te viene bien que que te venga botando. Siempre estamos intentando hacer las transacciones rápidas y ahora nos está perjudicando».

Se ha convertido el césped en un verdadero problema para el club que no ha cesado en todo el ejercicio de aplicar soluciones. Otra cosa bien diferente es que todo lo que se ha hecho no ha convencido a nadie. Al menos, para aplacar el disgusto que puede tener sobre todo el cuerpo técnico, el Valencia consiguió resolver el tránsfer de Domínguez y éste ya está listo para jugar el domingo en Jerez. Otra pieza más, y bastante interesante, para tratar de lograr la remontada en Riazor. El argentino no ofrecía ayer la menor duda en LAS PROVINCIAS Punto Radio (92.0 FM): «Tenemos equipo para dar la vuelta».

A diferencia de Silva, Domínguez está con un tono mucho más elevado que el internacional español, sencillamente porque no ha cesado en su ritmo de trabajo tras desvincularse contractualmente del Rubin Kazan. «Me siento muy bien físicamente. Cuando decidan jugaré, lo haré lo mejor que pueda».

El cómo lo hará es una incógnita que necesita tiempo para despejar. El dónde se verá seguramente el domingo contra el Xerez. «En el Rubin jugaba de mediapunta y bastante libre. Mi obligación era atacar pero hoy por hoy puede ser que cambie. Lo haré donde el entrenador crea que lo tengo que hacer. En todo el frente de ataque no tengo problemas», avisa.

A Emery le ha cambiado la cara con Silva y Chori. Además, y para despejar cualquier duda que pudiera surgir, la aparición en escena de Vicente coincide con la recuperación de Mathieu. Casi de la noche a la mañana, el Valencia que tanto le costó ganar al Espanyol se refuerza con cuatro jugadores de nivel.

De haber llegado su tránsfer antes, Emery es más que probable que lo hubiera sacado el día del Espanyol. Su versatilidad es un factor decisivo.

Nadie duda de su calidad y por eso si Vicente está físicamente bien, a Mata, sufriendo por la sobrecarga de minutos, le vendrá ideal .


Su lesión impidió que Emery le pudiera tener en cuenta, como recurso, para la plaza de interior. En Jerez volverá al equipo titular.

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